La Habana, 10 de diciembre (Télam, por Romina Grosso, enviada especial).- La 33ra. edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, que finalizará mañana con la entrega de premios luego de once intensas jornadas, volvió a erigirse en una auténtica celebración popular de la que participaron 300.000 espectadores.
En pleno invierno caribeño y en el marco de un pintoresco paisaje dominado por los colores, la humedad, los cocotaxis, las bicitaxis, los paladares (comedores familiares), el malecón, los turistas, los autos de los años 50, los vehículos rusos, el mojito, los guaguas (colectivos escolares), el son y la rumba, esta fiesta cinematográfica volvió a cautivar a los cubanos.
“Nosotros amamos el cine y ese sentimiento nace desde la educación que tenemos: en la televisión cubana las películas tienen un lugar muy importante”, dice Osniel antes de ingresar a la sala para ver “Fábula”, de Lester Hamlet, uno de los filmes cubanos que más revuelo provocó este año junto al estreno de “Juan de los muertos”, comedia de zombies de Alejandro Brugués.
Entre las cinco películas más vistas hasta el momento también se cuenta la argentina “Un cuento chino” (Sebastián Borensztein), ovacionada en la apertura del festival, y las mexicanas “El infierno”(Luis Estrada) y “Miss Bala”(Gerardo Naranjo), que también obtuvieron una calurosa recepción del público.
Desde las 10 de la mañana y hasta la noche, una veintena de salas de La Habana se inundan de gente: “Es histórico esto de que muchas personas reservan sus vacaciones para el período del festival, hay un público más adulto en las mañanas, que hasta lleva su vianda para ver las películas”, contó a Télam Marta Díaz, jefa de prensa del festival.
Si bien el costo de las entradas es económico -el valor es de dos pesos cubanos que equivalen a 12 centavos de dólar-, para Díaz no es el factor fundamental para explicar este fenómeno sino que es algo que “está íntimamente ligado a que el público cubano sabe apreciar y gusta mucho de cualquier manifestación cultural, de participar, no de ser un mero espectador desde su casa”.
En esta nueva edición del encuentro, el cine argentino -con 18 películas en concurso en las distintas secciones- se impuso a partir de filmes como “El gato desaparece”, que marcó el desembarco de Carlos Sorín al género del suspenso y que representan a la Argentina en la competencia oficial de largometrajes junto a “Un cuento chino”, “Ausente”, de Marco Berger, y “La vida nueva”, de Santiago Palavecino.
La presencia de Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, que llegó para acompañar el estreno en Cuba de “Verdades verdaderas. La vida de Estela”, de Nicolás Gil Lavedra, exhibida en una función especial, fue una de las más destacadas en el encuentro y conmovió a los cubanos con su historia de 40 años de lucha plasmada en la pantalla grande.
También fueron aplaudidas a sala llena las películas que compiten en la sección Operas Primas: “El premio”, dirigida por la argentina residente en México Paula Markovitch ,“El estudiante, de Santiago Mitre; “Las acacias”, de Pablo Giorgelli; “El notificador”, de Blas Eloy Martínez; “Juntos para siempre”, de Pablo Solarz, y “Abrir puertas y ventanas”, de Milagros Mumenthaler.
Entre los 145 títulos elegidos para concursar en las distintas secciones, el país anfitrión tuvo una importante presencia con 14 películas -cifra solo superada por Brasil (25), México (24) y Argentina(18)-, que da una muestra del interesante momento que atraviesa la producción de cine en la isla.
Según apuntó la jefa de prensa del festival, “el cine cubano tuvo un período en los 90 de una aguda crisis -en coincidencia con el Período Especial- y a partir del 2000 hubo una recuperación. Simultáneamente se vio una explosión asociada a la tecnología y a un movimiento joven que está produciendo con todo el rango posible de calidad”. (Télam).-
rg-pfm-rb 10/12/2011 17:34


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