Sara Corrales/Cromos
Desde finales de los años 80, Colombia ha reconocido que en el país no hay más que una diva: Amparo Grisales. Y aunque la actriz y ex modelo ya está llegando casi a los 60 años de edad, sigue reinando sola en la categoría de diva de divas. Ahora parece que acaba de salirle una fuerte competencia.
Con un cuerpazo de ataque y un carisma que mucha gente reconoce, pero de paso odiada por muchos, tras el escándalo de infidelidad que protagonizó con el actor Robinson Díaz, la bella Sara Corrales confesó que quiere ser la sucesora de la Grisales.
"No me gustan los escándalos, nunca me han gustado y nunca he vivido de eso. Pero ya que mencionan la palabra diva, a mí me fascinaría ser la segunda diva colombiana, declaró la actriz a la revista colombiana Cromos. "Ya sabemos cuál es la primera, Amparo Grisales".
Y como si le estuviera enviando dardos a la protagonista de "Las muñecas de la mafia", Sara aseguró que quisiera ser una diva fina y elegante sin infulas ni egos exagerados.
"Pero no como los colombianos vemos a la diva, como una vieja mamona, fastidiosa, que se cree mejor que todos, sino como una mujer inolvidable y seductora, no la que paga su protagonismo con intimidad y escándalos.
La protagonista de le telenovela "Vecinos", que transmitió Telefutura en Estados Unidos, comentó que además de actitud, ella tiene belleza de sobra para ser el reemplazo de Amparito Grisales, y confesó que ha pasado por el quirófano para resaltar sus atributos.
"Me hice los senos. Dos veces. Yo siempre he sido 34B, lo que pasa es que las de antes eran más anchas de base y más bajas, no sé qué le pasó al médico para ponérmelas así. Ahora, me las puse más pequeñas y más altas, como si las cogieras y las apretaras en la base".
Y a pesar de que Corrales arruinó su reputación por la polémica con Robinson Díaz cuando vivieron un "affair" y ella misma planeó todo para que la esposa del actor los descubriera con las manos en la masa, porque éste quería terminar su relación, ella asegura ser una mujer de principios.
"A mí no me gusta mostrar. A mí me gusta insinuar. Me parece ocho mil veces mejor. ¿cuándo insinuar? Cuando quiero coquetear. Cuando quiero sacar mi lado feminisísimo. Me gusta. Me parece que es un arte. Odio la morbosidad, odio lo vulgar, soy superchapada a la antigua en eso. Más que un escote me encanta una espalda bonita".
No hay duda de que Sarita es una mujer hermosisíma y llena de talento, pero decir que tiene todo para tumbarle la silla a la Grisales, por favor, eso son dos cosas diferentes. Algo que el público no olvida son los escándalos y Sarita ya se ganó mala fama entre mucha gente y el inconveniente es que las divas de verdad no pelan tanto el cobre.
